Foro del Rook Team de Mythera

Versión Completa: Arcadia, La Tierra del Ocaso
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Hola mis amigos {sonriendo} Una vez más estoy aquí para contarles historias de tierras lejanas y hermosas doncellas con afilados secretos {sobando uno de sus muslos como quien intenta aliviar el dolor de una vieja herida}

En esta oportunidad tengo que contarles sobre la remota Isla de Arcadia, el último baluarte que aún permanece libre y rige su propio destino. Pues es Arcadia, la Tierra del Ocaso, y como tal permanece oculta a los ojos de aquellos quienes la buscan pues han oído hablar de ella, de su gente y sus tesoros.

Este es un cuento popular el que les traigo, adaptado ligeramente para que esté a la altura de ustedes mi noble concurrencia. Espero que lo disfruten {aclarando su garganta}

Altamar - El Anillo de Rocas

Podría jurar que estaba ahí {suspirando} podría hacerlo pero no me atrevo. La garganta se me cierra y me sudan las manos al recordar esa pared de roca. Los inmensos muros se alzaban como si fueran dientes de dragones sobre las olas hasta donde la vista podía alcanzar. Nuestra nave comenzó a acobardarse al acercarse mientras era castigada por la marea hasta que finalmente se detuvo en medio de un estruendo. Habíamos golpeado algo. El agua comenzó a entrar en tropel por estribor; el casco estaba dañado debajo de la línea de flotación y no podríamos repararlo.

Los compartimientos de los tripulantes no tardaron en inundarse y pronto estaríamos lamentando las primeras víctimas. Antes que pudiera bajar a cubierta todos ya estaban abarrotados junto a los botes salvavidas mientras el Capitán impartía ordenes que nadie se molestaba en acatar. Todos corrían por sus vidas y sus vidas fueron finalmente lo que perdieron.

Los botes fueron destrozados por las rocas y aquellos que confiaron a ellos su suerte se perdieron en el agua en medio de gritos y ruegos.

La Puerta del Olvido y El Sendero de los Sueños
La tormenta había pasado? No podía estar seguro. Era poco lo que podía ver o sentir. Mi cuerpo estaba entumecido como si despertar de una de esas largas siestas debajo del manzano allá en casa. Aún recuerdo esas siestas ... esos preciosos momentos antes de despertar y recordar que había decenas de cosas por hacer.

Me puse de pie. Al menos estaba seguro de haberlo hecho. Sólo la oscuridad me rodeaba y no podía ver nada más allá de mis propios ojos. Una oscuridad tan plena que no podía compararse siquiera con el tener los ojos cerrados en la noche más oscura. La sensación era sobrecogedora, me encontraba totalmente desvalido. Caminé sin rumbo a los tumbos en un suelo frío, sólido y sin imperfecciones.

No podía explicarlo. Por qué caminaba? Supongo que porque era igual de peligroso e incierto que quedarme esperando donde desperté, me contesté a mi mismo.

"Sigue caminando", continuaba diciéndome una y otra ves, "mientras tus piernas tengan fuerza y no te falte el aliento, sigue caminando ... más allá del horizonte están las respuestas". Quizás estaba delirando o quizás no, pero el horizonte no era otra cosa que una idea a la que me aferraba en mi interior, era la última esperanza que tenía para tratar de explicar lo que ocurría. Porque ... que puede hacer un hombre totalmente sólo sino es perderse en la oscuridad?

Y ahí fue cuando paso. Fue como si hubiera abierto los ojos, como si diminuto sol gris se levantara de pronto desde más allá de la nada. Todo cambio: donde antes había sólo oscuridad ahora podía distinguir el suelo de lo que estaba por encima de él. Era algo insignificante, pero lo había cambiado todo ... sólo un lucero en la distancia y nada más que eso.

Pero con el amanecer de pronto el horizonte ya no era una idea en mi mente ... ahora podía verlo. Un tenue resplandor me había sacado de mi desesperación. Ahora tenía un propósito.

No puedo precisar cuanto tiempo caminé. Frente a mi una puerta se alzaba solitaria envuelta en un tenue resplandor azul que no alcanzaba a lastimar los ojos. Mis piernas temblaban por el esfuerzo. El picaporte de hierro invitaba a que lo utilizara pero me resistí. No tenía sentido ... adonde me conduciría una puerta que no conducía a ningún lado. La examiné durante un largo rato y no pude obtener mucho. Sin embargo, pude encontrar algo interesante. Después de mucho trabajar para alcanzarlo, encontré en el dintel de la puerta, grabado sobre la madera, una leyenda.

"La última puerta del Reino Inferior"


Después de leerlo presioné el picaporte y traspasé el umbral.

La Tierra del Ocaso y las Gentes del Reino del Sol Rojo
- Despierta Fleriol y ponte de pie. Tienes mucho por hacer aquí ... tus días de marinero han llegado a su fin.
...

- Y eso {dando un largo sorbo a su tasa de Café caliente} Es todo lo que recuerdo. Bueno, recuerdo luego tu rostro y tus delicados dedos estrechando mi mano para ayudarme a incorporarme. Recuerdo que me diste algo que vestir ...
- Siempre es gracioso ver a un rudo marinero sonrojarse como un niño ...

Bueno ... {sonrojado} Temo que he olvidado los rollos restantes {sonriendo nervioso} Espero que sepan entender. No demoraré mucho, solo unos minutos en lo que me toma ir a mi Biblioteca y regresar. Sean pacientes.

Saludos.
Big Grin
jajajaja sigo esperando el final de la historia. Tongue
He leído el resto de la historia y doy fe que está a la altura de lo esperado. Ahora solo falta que el buen Sofilo se disponga a postearlo.

Disfruten su día.
Big Grin
Sofilo, tu pluma está lejos de ser incansable {sonriendo} Agradece que Mithwen me ha pasado el resto de la historia o estarías escuchando otras palabras salir de mis lindos labios.

Besos amor.
Ah {Suspiro aliviado} Por fin veo el resto de tu historia Sofilo. Ya me tenía entuciasmado.
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